La negociación con el vendedor

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Saber como negociar la compra de tu coche de segunda mano, o al menos tener una ligera idea de ello, te resultará fundamental si quieres realizar una buena compra.

Tras haber revisado el vehículo elegido, si es posible con un mecánico experto que lo haya inspeccionado a fondo y que te haya informado con detalle sobre su estado, llega la hora de negociar con el vendedor.

Si estás ante el coche que buscabas y no encuentras defectos reseñables, intenta bajar algo el precio si éste es más alto que el medio del mercado. En el caso de que no haya pega alguna y que el precio coincida con la media del mercado, será mucho más difícil rebajarlo. Prueba de todas formas. Recuerda, no obstante, que lo que merece la pena no suele ser barato.

Si tú y tu mecánico habéis encontrado problemas o defectos en el vehículo que el vendedor no os advirtió previamente y que puedes asumir, intenta rebajar el precio. Hazle ver al vendedor el coste que te va a ocasionar si lo compras. En este caso, debería descontarte del precio el gasto que tendrás que asumir o al menos una parte del mismo.

Para negociar lo mejor es que estéis en un sitio cómodo, preferiblemente sentados, y no enfrentados totalmente. Si es tomando algo, mucho mejor. Un ambiente distendido hará que el vendedor se relaje y que sea mucho más fácil llegar a un punto de encuentro. Con el informe del estado del coche y otras ofertas de coches similares, puedes intentar negociar a la baja el precio, siempre y cuando encuentres alguna razón convincente que lo justifique.

Con un profesional, más difícil y menos rentable

Si decides comprar el coche en un concesionario o compraventa, tus posibilidades de reducir el precio de venta disminuyen considerablemente, pues tratas con profesionales formados específicamente para conseguir el máximo beneficio por cliente. Ellos ganan con la venta del vehículo, con su financiación, con las extensiones de garantía, con los seguros incluidos, tomando tu coche a cambio o sumando cualquier otro extra. Normalmente, las condiciones de financiación serán peores y más caras que en un banco. Y el precio que te paguen por tu automóvil será un 25-35% inferior al que puedes conseguir si lo vendes tú mismo directamente a un particular.

Nuestro consejo es que si eliges esta opción mantengas la mente fría y no te entusiasmes con ningún modelo que haya expuesto en el establecimiento. Incluso aunque sea el coche de tus sueños y el precio te parezca francamente atractivo. Tu trabajo es el de hacer creer al vendedor más bien todo lo contrario. Si ves expuesto por ejemplo un precioso BMW 320 berlina rojo con motor de 184 CV y con los asientos en cuero blanco que te encanta, pon cara de póker y dile al vendedor que buscas un BMW 320 de 163 CV, color Havanna metalizado, e interior en cuero negro, con menos de 3 años y no más de 40.000 km, o algún otro coche parecido del que no dispongan. Hazte de rogar y no digas sí a la primera. En seguida, te responderá que no lo tienen, ofreciéndote como alternativa el vehículo expuesto u otro similar que pueda resultar interesante. Responde entonces diciendo que no es lo que buscas pero que, quizás, si el precio fuera bueno lo tendrías en cuenta. Ahora la pelota está en su tejado y es probable que puedas bajar algo el precio del coche que te interesa.

Destacado:
Intenta bajar algo el precio si éste es más alto que el medio del mercado. Recuerda, no obstante, que lo que merece la pena no suele ser barato.

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